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Consulta análisis de protocolo de actuación de Sename en centros residenciales

El presente cuestionario consta de tres preguntas y tiene como objetivo recopilar las opiniones de profesionales con experiencia en cuidado de niños, niñas y adolescentes y de investigadores en relación al protocolo de actuación en situaciones de crisis de los niños en centros residenciales vigente en Sename.

Para las respuestas se solicita la lectura de los antecedentes mencionados en cada pregunta y se sugiere revisar los insumos adjuntos a continuación y el documento “Protocolos de actuación para residencias de protección de la red colaboradora de Sename” Específicamente, se solicita la lectura crítica de los contenidos expuestos en el capítulo VIII “Protocolo de actuación en situación de crisis y/o conflictos”.

El cuestionario estará abierto hasta el 22 de junio a las 23.59 hrs. Cabe destacar que no es necesario responder a todas las preguntas. 

Análisis de caso

A partir de los hechos descritos en el siguiente caso, ¿Cuáles fueron para usted los errores cometidos por la residencia en el manejo de la situación, desde el punto de vista del cuidado?

Primeros antecedentes:

El 11 de abril de 2016, cuando faltaban pocos días para que cumpliera 12 años, Lissette Villa murió producto de un paro cardiorespiratorio en el hogar CREAD Galvarino de Santiago, el cual depende del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Horas antes, la niña había sufrido una “descompensación” psico-emocional que ninguno de los funcionarios a cargo pudo contener.

Luego de las indagatorias:

Tras su fallecimiento, desde el Sename dijeron que la niña había muerto de pena porque la mamá no la había ido a ver. En palabras de la entonces directora del Sename, Marcela Labraña, quien renunció el 22 de abril, “fue producto de un paro cardiorrespiratorio debido a un cuadro agudo de angustia. Ella estaba esperando una visita de un familiar cercano, y esa persona no llegó”.

Las indagaciones demostraron que la historia fue otra. El 16 de diciembre, el fiscal Marcos Emilfork solicitó una audiencia para formalizar a cinco posibles responsables de la muerte de Lissette Villa, basado en los informes obtenidos y en las pericias del Servicio Médico Legal que establecieron que la causa de muerte fue “asfixia por sofocación producto de compresión mecánica externa”, tras el intento por tranquilizar a la menor que habría sufrido un ataque de ira. El peritaje constató que el fallecimiento se produjo tras habérsele comprimido a Lissette la región torácica y abdominal.

Habrían participado las cuidadoras Conne Fritz Castillo y Thiare Oyarce García, quienes, al parecer, no contaban con suficiente conocimiento sobre asuntos como reanimación o contención.

Uno de los indicios clave para determinar cómo sucedieron los hechos se obtuvo del testimonio de otra menor internada en el Cread Galvarino, que mostraría discrepancias con lo que había sido anotado en el libro de acontecimientos de centro y con la declaración policial voluntaria de Conne Fritz.

Ese testimonio señala que “la tía se subió arriba de la Lissette… Ella se sentó en la parte de la espalda”. Lissette habría estado “boca abajo”, mientras que “la tía Thiare le afirmó los pies y las manos”. Cuando se dieron cuenta de que la niña no volvía en sí, “la tía Cony le hizo respiración boca a boca y la tía Thiare me pidió la radio, pero antes de eso pidió auxilio. Nadie vino. Yo fui a buscar la radio; se la pasé a la tía y ella habló por radio pidiendo ayuda”. El testimonio devela también que hubo demora en llamar a la ambulancia y que “la tía Thiare fue a buscar a los bomberos (…) los bomberos rápidamente fueron a reanimarla. La Lissette se puso morada. La reanimaron con esas cosas de corriente, y vinieron de la ambulancia y se la llevaron”.

Anamnesis remota:

“Lissette nació el 25 de abril de 2004 y durante todos sus cortos años estuvo marcada por problemas que le fueron dejando heridas familiares profundas, las que también fueron provocadas y agravadas por omisiones y decisiones erráticas del sistema de protección social en su conjunto. Decisiones que responden a estructuras ideológicas respecto de los niños/as y sus familias, falencias técnicas y de recursos humanos y económicos,  en donde se sustentan las políticas públicas”

Viviendo bajo el alero del Estado desde que tenía cinco años, la menor tenía un perfil complejo de tratar. Con dos hermanos viviendo en el mismo hogar que ella, la madre de Lissette la visitaba de forma intermitente, mientras que su padre tenía una orden de alejamiento contra ella.

“En el ámbito médico, Lissette se mantenía con atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital San Borja Arriarán.

Allí la niña recibía tratamiento farmacológico prescrito por un psiquiatra tratante”, relata. En paralelo, era tratada por su dupla psico-social.

Querella del Consejo de Defensa del Estado

Artículo Leslie Ayala, Viernes 23 s Marzo 2018| 12:58 PM LA TERCERA

El 28 de septiembre del año pasado el CDE se había hecho parte del caso, querellándose por cuasidelito de homicidio en contra de las educadoras de trato directo de la menor Thiare Oyarce García y Conne Fritz Castillo.

Sin embargo, tras nuevas diligencias incorporadas al expediente del fiscal Emilfork, el organismo decidió recalificar los hechos por el delito de “apremios ilegítimos”, también llamado torturas.

El documento, al que accedió La Tercera PM, sostiene que “en el período comprendido entre abril del año 2015 y a fines del primer semestre del año 2016 en el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa, CREAD Galvarino, dependiente del Servicio Nacional de Menores ubicado en calle Bascuñán Guerrero N° 910 de la comuna de Santiago, región Metropolitana, se desempeñaban como funcionarios públicos los querellados Mónica Monje, Jéssica Figueroa, Leonardo Lefian, Orfelina Valdés, Cinthya Galaz, Luis Cerda Silva, Luis Campónico, Conne Fritz, Thiare Oyarce y Juan Arrué a quienes les correspondía, entre otras funciones, reparar el daño sufrido por niñas, niños y adolescentes (enviados por tribunales) expuestos a situaciones de alta complejidad y que se encuentran bajo la custodia permanente del Estado, privados de su libertad ambulatoria”.

A juicio del CDE fue en ese contexto y en distintas oportunidades cuando los imputados en desempeño de sus funciones públicas en el Sename “aplicaron tratos crueles, inhumanos y degradantes de diversa entidad e intensidad a distintos niños y niñas del Centro, transformándose dichos comportamientos en prácticas abusivas y reiteradas llegando incluso las imputadas Fritz y Oyarce a provocar la muerte de una de las víctimas (Lissette Villa)”.

La querella recuerda el episodio ocurrido en el Cread Galvarino el 16 de abril de 2015, que da cuenta de un episodio de violencia contra Lissette, mucho antes que viniera el desenlace fatal. “En represalia al comportamiento de la niña Lissette V.P. consistente en pegar patadas al cojín en el cual otra menor tenía su cabeza, la apremiaron ilegítimamente sujetándola contra su voluntad violentamente, envolviéndola en una frazada, inmovilizándola durante varios minutos. La niña tenía diez años a la fecha de ocurrencia de estos hechos y se encontraba privada de libertad en dicho Centro desde el 21 de noviembre del año 2014 por resolución del tribunal de Familia de fecha 14 de noviembre de 2014”.

Los episodios

El CDE narra varios episodios que vivió la pequeña el 16 de abril de 2016 cuando falleció a manos de sus educadoras de trato directo. Esa fatídica jornada finalizó cuando -según la querella- los apremios a los que fue sometida Lissette Villa le quitaron la vida. “Cerca de las 20 horas y en horario próximo del cambio de turno del referido Centro se produjo el último de estos apremios respecto de la niña Lissette V.P., que culminó con su muerte, consistentes en que en el dormitorio de la casa 2.2, las funcionarias públicas, educadoras de trato directo, imputadas Fritz y Oyarce en respuesta a una desobediencia de la niña quien sólo quería volver a la oficina de la coordinadora la recogieron violentamente poniéndola boca abajo contra el suelo por medio de maniobras físicas consistentes por parte de Oyarce en sujetar fuertemente las piernas de la niña las que resultaron lesionadas posibilitando así que la educadora Fritz, quien a la fecha de los hechos pesaba alrededor de 90 kilos, se subiera sobre la niña presionando con su cuerpo fuertemente la espalda y tórax de la niña contra el suelo, al tiempo que con sus manos le sujetaba los brazos, inmovilizándola, acción que se extendió por varios minutos durante el cual la niña trató de zafarse de la presión que sentía en su pecho, que le dificultaba la respiración para lo cual llevaba su rostro a uno y otro lado del suelo el que también resultó lesionado intentando respirar y gritando que la soltaran, que se iba a portar bien, que se estaba ahogando, que quería ir a orinar, no obstante lo cual y aun percatándose de la situación de sufrimiento de la niña, las imputadas no la soltaron, se mofaron y persistieron en su actuar, situación que se mantuvo hasta que la niña dejó de moverse, falleciendo momentos más tarde“.

Otro episodio que se narra es en contra de otro niño del Cread que al no querer levantarse de su cama el 25 de agosto de 2015, el coordinador de turno Leonardo Lefián ante la desobediencia, “lo apremió ilegítimamente tirando violentamente el colchón sobre el cual se encontraba lanzándolo fuera de la cama, provocando que la víctima se golpeara resultando con lesiones en el párpado superior y borde del ojo izquierdo produciendo enrojecimiento y hematoma de carácter menos grave atendido la calidad de la víctima y circunstancias del hecho”.

PROCEDIMIENTO FRENTE A SITUACIONES DE CRISIS

El Reglamento 570 del Ministerio de Salud, define la contención en psiquiatría como un “procedimiento terapéutico que debe ser realizado por una persona debidamente capacitada. Su capacitación debiera estar relacionada con la función del agente de salud, en que el funcionario involucre su experticia técnica, sus habilidades personales, tales como la escucha, capacidad de captar y responder a los cambios en la contingencia de la relación y/o del ambiente”. (MINSAL, 2003, pág.8) La normativa describe diferentes escenarios de contención emocional, ambiental, farmacológica, mecánica o física. Asimismo, describe las situaciones de crisis en base al Reglamento 570 como “un episodio de tiempo variable, pérdida de control sobre sí mismo y/o su situación vital”.

A partir de lo anterior ¿Cuál es su opinión técnica frente a lo que se establece el protocolo de Sename detallado más abajo?

Acciones ante las crisis

Las situaciones de crisis se caracterizan por la existencia de un evento que supera la posibilidad habitual de enfrentamiento del sujeto, surgiendo un estado de desorganización que puede comprometer su salud mental y amenazar su integridad y la de otros, haciendo difícil su manejo y contención con los recursos habituales con los que cuenta el equipo de la residencia. Más complejo aun ya que se trata de niños/as y adolescentes víctimas de graves y diversas vulneraciones de derechos.

La intervención en crisis se define como un proceso de ayuda dirigida a auxiliar a una persona, familia o grupo para soportar un suceso traumático de modo que la probabilidad de debilitar sus efectos (estigmas emocionales, daño físico) se aminore y la probabilidad de crecimiento (nuevas habilidades, perspectivas en la vida, más opciones vitales) se incremente. (Slaikeu, Karl, 2000). Este proceso abarca dos fases:

  • Intervención de primer orden, o primera ayuda psicológica. Puede durar de minutos a horas y puede ser proporcionada por educadores o profesionales capaces de entregar contención.
  • Intervención de segundo orden, que es el principio primordial de la terapia en crisis puede durar semanas o meses, y es proporcionada por terapeutas y consejeros con conocimiento de técnicas de evaluación y tratamiento, busca resignificar el evento traumático.

La intervención de primer orden, primera ayuda psicológica o de emergencia representa intervenciones que se ejecutan durante la ocurrencia del evento crítico, con el objetivo de contener al niño/a, adolescente o al adulto, de modo que su tránsito por la crisis ocurra con el menor daño posible a sí mismo o a otros; articulando apoyos necesarios dentro o fuera de la residencia y reducir el tiempo de crisis para disminuir el desgaste emocional del afectado y de los integrantes del equipo que intervienen en ella.

Los pasos que se sugieren para ello son:

  • Contactarse y conectarse afectivamente con el niño/a, adolescente o adulto: hacerle sentir que es escuchado, comprendido, aceptado y apoyado. Comunicar interés, simpatía, invitar a dialogar como alternativa de abordaje del suceso traumático, resumir y reflejar hechos y sentimientos.
  • Examinar las dimensiones del problema: centrarse en el pasado, presente y futuro inmediatos a la crisis. En el pasado ver el suceso precipitante, en el presente, los recursos personales y externos o sociales y en el futuro inmediato considerar las decisiones inminentes que se tomarán. Al no disponerse de un tiempo amplio para estos fines, debe ser inmediato y considerando los factores a la mano para dicho examen.
  • Analizar las soluciones posibles para restituir el equilibrio: el objetivo es identificar una o más soluciones o necesidades inmediatas y posteriores. Los medios son preguntar al niño/a, adolescente o al adulto lo que ha intentado hasta ahora; explorar lo que puede o pudo hacer ahora; proponer otras alternativas: nueva conducta, redefinición del problema, ayuda externa, cambio ambiental.
  • Ejecutar la acción concreta posible: el objetivo es implementar soluciones inmediatas. Si el riesgo es bajo y el niño/a, adolescente o adulto es capaz de actuar en su propio beneficio, entonces aquí se lo estimulará a actuar, se lo instará a dialogar y se lo aconsejará. En una palabra se toma una actitud facilitadora. Para controlar la situación cuando hay alto riesgo y el niño/a o adolescente o el adulto no es capaz de actuar en su propio beneficio (un intento de suicidio, por ejemplo), se debe tomar una actitud directiva si la estrategia persuasiva no logra adecuados resultados.
  • Acompañamiento protector hasta que el evento crítico se haya disipado: hay que asegurarse que el niño/a o adolescente seguirá con el apoyo recibido, que el riesgo se mantendrá bajo, y puede seguir aplicando las soluciones pensadas y ensayadas previamente.

Frente a las situaciones de crisis que se presenten, se debe:

  • Siempre informar a responsable de las decisiones de la residencia.
  • Pedir apoyo al Director/a del proyecto o quién lo reemplace, solicitando su presencia en el lugar e informándole lo que está ocurriendo. Actuar siempre con apoyo, no de forma individual
  • El equipo de la residencia debe consensuar un conjunto de códigos (claves) que distingan los tipos de crisis.
  • El centro residencial debe contar (no exclusivo para estos fines) con un espacio para situaciones que requieren alejamiento de la zona donde se produce la crisis. Estos no deben ser espacios de aislamiento, o castigo, sino más bien, espacios amigables para un abordaje inmediato y temporal de la crisis. Debe ser un espacio físico que no tenga elementos peligrosos con los que el protagonista del episodio crítico pueda dañarse o dañar a otros. Esto incide también es disminuir la tensión con los demás niño/as de la residencia.
  • Mientras el adulto que enfrenta el problema se encuentre sin apoyo, deberá mantener la calma e intentar utilizar la comunicación como medio eficaz de resolver la crisis manteniendo la prudencia en todas las acciones que emprenda. Durante la intervención, sólo debe estar presente el personal que debe intervenir por lo que debe evitarse que existan otras personas observando esta acción.
  • Al llegar el Director/a o quién lo remplace, éste/a debe evaluar la pertinencia de convocar a otras instancias para abordar la situación crítica.
  • El Director/a o responsable de la residencia en ese momento, debe asumir el control en la toma de decisiones, instruyendo que los niños/as, adolescentes o adultos que protagonizan la situación de crisis sean momentáneamente llevados al espacio antes indicado para otorgar privacidad al proceso de contención e intervención de primera instancia y para prevenir una nueva o masificación de la crisis.
  • Si existe algún profesional del equipo que ha generado vinculación con el niño/a o los adultos involucrados en la situación de crisis, éste debe ser convocado para participar de la intervención inmediata.
  • En caso de que la situación de conflicto o crisis involucre a un integrante del equipo, éste no deberá formar parte del equipo a cargo de la contención e intervención con el niño/a o adolescente. Asimismo, se deberá excluir de la intervención a cualquier miembro del equipo que se muestre muy sobresaltado o que presente indicios de descontrol emocional.
  • Cabe señalar que la contención física que es posible realizar con un niño/a o adolescente, sólo puede incorporar sujeción de extremidades (brazos y piernas), así como la cabeza, con el fin de evitar agresiones físicas hacia sí mismo o hacia los demás, por lo que debe ser realizada por dos o más funcionarios. Si es necesario efectuar maniobras que impliquen procedimientos más complejos, éstos deben ser realizados únicamente por funcionarios de salud.
  • En caso de lesiones generadas en otros o en sí mismo, es necesario efectuar el traslado del niño, niña o de quién resulte herido a atención de urgencia, de acuerdo a la gravedad de la lesión; lo que debe quedar consignado en el libro de novedades.
  • En caso que el equipo considere necesaria la intervención de Carabineros (cuando implique riesgo vital, delito o alteración mayor del orden público) sólo se solicitará por indicación expresa del Director(a) de la residencia y bajo las instrucciones de la OCA y el conocimiento del Coordinador de la Unidad de Protección de Derechos Regional.
  • Una vez ocurrido el episodio de crisis, se deberá velar por el cierre adecuado de la situación (que comprende dialogo reflexivo del hecho y comunicación de medidas), tanto con los niños/as y adolescentes como con los adultos involucrados, minimizando los daños asociados tanto a las personas como a las relaciones al interior de la residencia
  • El equipo de profesionales, liderados por el Director/a del centro, deberá reunirse luego de una situación de crisis para evaluar el abordaje de la problemática, de manera de perfeccionar paulatinamente los 30 criterios de actuación y el trabajo en equipo frente a este tipo de situaciones, comunicándolo tanto a niños/as, adolescentes y adultos involucrados.
  • Además de ello, se recomienda abordar la situación de crisis en la intervención con los adultos de la familia o significativos, a fin integrar la experiencia crítica en el proceso de intervención.
  • Se debe elaborar un informe de la situación acontecida, y entregarlo al supervisor/a técnico/a de SENAME, y cuando se trate de un evento que ocasione conmoción pública, a las autoridades del Servicio, de acuerdo al procedimiento establecido para estos efectos
  • El Equipo debe informar al día hábil siguiente al Tribunal de Familia de la situación crítica y su abordaje, así como las intervenciones que se desplegarán, con el niño/a o adolescente y el adulto significativo, para prevenir nuevos episodios críticos.
  • Los procedimientos antes señalados deben formar parte de los Planes de Inducción del Equipo que ingresa a la residencia.
  • El/la director/a de la residencia, debe asegurar y evaluar que todos y cada uno de los profesionales y educadores conozcan estos procedimientos desde el ingreso al equipo de la residencia.
  • Las instituciones colaboradoras serán responsables de capacitar a sus equipos en primera atención en crisis, incluyendo los elementos de contención física, como la sujeción de extremidades anteriormente descrita.

Personal a cargo

El protocolo de actuación de Sename señala en relación a la contención física lo siguiente:

“Cabe señalar que la contención física que es posible realizar con un niño/a o adolescente, sólo puede incorporar sujeción de extremidades (brazos y piernas), así como la cabeza, con el fin de evitar agresiones físicas hacia sí mismo o hacia los demás, por lo que debe ser realizada por dos o más funcionarios. Si es necesario efectuar maniobras que impliquen procedimientos más complejos, éstos deben ser realizados únicamente por funcionarios de salud” (Pág. 29)

Considerando que alrededor del 70% de los educadores de trato directo de centros de administración directa sólo poseen educación media, este aspecto resulta relevante. Al respecto, ¿Cuáles deberían ser las competencias técnicas mínimas, profesiones y dependencias institucionales del personal que indica y/o aplica acciones de contención física?

Se sugiere analizar al respecto el siguiente insumo comparado de propuestas:

Experiencia Personal responsable
Borrador Reglamento Residencias Ministerio de Salud “Medidas de contención física o farmacológica serán indicadas estrictamente por profesional médico”(pág.13)
 

Estudio Hogar de Cristo (2017)

 

“deberá ser ejecutado por trabajadores capacitados en contención física, autorizados para su aplicación, siendo nunca un método regular en la contención de crisis”(pág.162)

 

Estándar Navarra España

 

Estándar 16.4.1.  La contención física está claramente definida en el Proyecto de Centro y detallada en cuanto a procedimientos en el Reglamento de Funcionamiento. Todo el personal ha recibido formación acerca de cómo y cuándo practicarla. El personal educativo deberá contar con amplia formación en manejo de conflictos y técnicas de contención.

 

ESPACIO LIBRE

Si necesitas entregar información de algún elemento específico que no se haya podido definir previamente puedes proponerlo en esta sección, así como adjuntar archivos complementarios.

¡Eso es todo! Muchas gracias por responder este cuestionario. 

Te invitamos al Panel que revisará estas respuestas el próximo 25 de junio de 15 a 17 horas en Fundación Colunga (Gral Bustamante 26, Providencia, Región Metropolitana, Sala 1.)